6/11/09

MÁS VISIÓN Y MEJOR EDUCACIÓN PARA LA COMPETITIVIDAD



Por: Gonzalo Duque-Escobar

Sabemos de los importantes esfuerzos que se hacen y metas para alcanzar la competitividad, por ejemplo en materia de orden público, infraestructura estratégica, operatividad de la justicia, modernización del Estado y formalización de la informalidad, entre otras políticas que requiere el país para su avance hacia una transformación de su base productiva durante los siguientes lustros, dándole mayor valor agregado a nuestros bienes y servicios por la vía de la innovación. No obstante, la prospectiva de los diferentes actores sociales no ha alcanzado a dimensionar unos escenarios futuros y unas estrategias de largo plazo con el impacto significativo inducido por los nuevos recursos materiales e inmateriales, ni se ha visto la necesidad de tomarse en serio dos temas: la calidad y pertinencia de la educación con formación en valores para una sociedad en crisis, y la endogenización y la capacidad en ciencia y tecnología, que son precarias.

Para la prospectiva, la dificultad se ha venido expresando en la falta de coherencia de los planes de desarrollo y planes ordenamiento del territorio, con mayor visión de futuro, dos propósitos o temas que se relacionan con la construcción de regiones: sabemos que el ordenamiento ambiental de las cuencas debe condicional el ordenamiento territorial de municipios y departamentos y que estos deben resultar armónicos, pero las visiones de unos y otros no concuerdan, no perciben el potencial integrador de los megaproyectos en curso, van cambiando sin rumbo alguno en el mediano plazo, no consultan los planes sectoriales y adolecen de programas de largo plazo, y por lo tanto de acciones para lograr cambios estructurales.

Y para los temas de educación y de C&T, indudablemente falta una revolución educativa profunda, e inversión complementaria y sustancial por parte de los entes territoriales para asegurar la calidad y la cobertura en lo primero, y la capacidad de innovación en lo segundo, bajo la premisa de que la mejor estrategia para el desarrollo, y la única que transversaliza todas las demás estrategias, es la educación. Para ilustrar esto, dos ejemplos:

Primero, desde un tiempo atrás, en Medellín y bajo un consenso de interacciones a favor de la educación pública y entre el sector público y privado, se complementan los escasos recursos del situado fiscal provistos por la Nación con destino a la educación pública y que son del orden de $150 mil millones, con cerca de $400 mil provenientes de las empresas públicas de la ciudad EPM. Además, equipamientos como el Jardín Botánico, el Parque Explora, la Biblioteca Municipal, el Planetario JER, las casas de la cultura y los museos, tienen una oferta que complementa al aula y los programas curriculares, como aporte a un proceso educativo que ha reconstruido y dotado las instituciones educativas públicas, y ofrece asistencia integral a los escolares de los sectores populares.

Y segundo, que tal una expansión del programa Escuela Nueva en el sector rural y bien adecuado, donde la escolaridad promedio llega al 4° grado, para que cubra hasta el nivel de secundaria, y luego para que avance con una oferta en educación tecnológica orientada a las actividades, potencialidades y problemáticas de los medios rurales de la patria, como fórmula para que sus habitantes no abandonen el campo, encuentren opciones dignas de trabajo remunerado y puedan participar de la reconversión productiva del agro, en términos socioambientales. Podrá apalancase esta revolución educativa en el agro con las TIC a partir del 2012 gracias el programa satelital que lidera el IGAC, y con los centros provinciales de gestión agroempresarial y distritos agroindustriales.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 539.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen: http://dinmax.blogspot.com/