27/11/09

GEOPOLITICA CON VISIÓN DE C&T PARA AMERICA LATINA




Por: Gonzalo Duque-Escobar

Indudablemente los países latinoamericanos empiezan a incidir sobre economía y cultura en un nuevo panorama mundial, donde Brasil entra a la escena del nuevo orden de poder no hegemónico, razón por la cual el tema de ciencia y tecnología empieza a ser crucial por su implicación política y social, como factor de desarrollo: se habla de nuevas y mayores fuentes de energía, del uso de la energía nuclear para fines como los que discute Irán, de entrar a una era espacial que cumple ya sesenta años, pero igualmente se pregunta por los socios de los proyectos y por la pertinencia o prioridad de las inversiones.

Mientras en Colombia el satélite de observación terrestre previsto para el año 2012, que utilizará una órbita polar para pasar por encima del país entre las 9h 30m y las 16h con una inclinación adecuada para obtener imágenes libres de sombras a causa del relieve montañoso, se considera un proyecto estratégico para resolver el enorme retraso cartográfico del territorio, en el caso de Bolivia el satélite previsto por el gobierno de Evo Morales para ser ubicado sobre su órbita geoestacionaria en el espacio de este país mediterráneo, servirá para el desarrollo de las comunicaciones y particularmente para el acceso a los programas educativos en zonas marginales.

De otro lado, mientras en Colombia el costo del proyecto satelital estimado en menos de U$ 100 millones se le encomendará al fabricante seleccionado en una subasta a partir de la propuesta más conveniente que se ajuste a los términos de referencia resultado de una compleja tarea encomendada a un equipo de científicos contratados por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en Bolivia ya se ha convenido su fabricación con el gobierno chino, para contar con un satélite más robusto a un costo superior a los U$ 300 millones.

Dada la dificultad de comentar a fondo estos temas en tan estrecho espacio, condición céteris páribus para el factor político con el fin de dejar de lado las inquietudes sobre los temas ideológicos y la confianza, esperamos que la ponderación que se haga de estas inversiones en América Latina tengan en cuenta, más allá del costo, la razón costo/beneficio de tan importantes proyectos, y la posibilidad de construirlos amparados en compromisos asociativos entre los países del área, como fórmula conveniente para su mayor viabilidad.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 542.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

20/11/09

EDUCACIÓN COMO ESTRATEGIA Y EJE DEL DESARROLLO



Por Gonzalo Duque-Escobar

Mientras los expertos de la administración pública se preocupan por indicadores de cantidad y costos de la educación oficial, quienes trabajamos en museos de ciencia, jardines botánicos y planetarios, o programas afines que apenas logran subsistir en virtud de las condiciones de un medio culturalmente pobre que los requiere, y que pensamos en “formar niños, niñas y jóvenes en el ser antes que en el hacer” al explicar los fenómenos naturales y tecnológicos en el contexto social y ambiental que viven, recurriendo a la historia de la ciencia y señalando las consecuencias de la tecnología para su vida, también debemos decir algo al ver estos escenarios sometidos a una continua disminución de los recursos públicos que obligan a la gradual privatización de los servicios a nuestro cargo.

Como actores del sistema educativo y gestores de cultura y ciencia, debemos prevenir sobre la grave problemática que se advierte en la educación colombiana: una de las mejores evidencias de las dificultades que enfrentamos en materia de desarrollo educativo, es la falta de estadísticas e indicadores de calidad y de pertinencia de la educación, como instrumentos precisos, confiables y de largo plazo que permitan evaluar su estado, comportamiento y necesidades, desde el nivel regional. Es que al no haber concebido su naturaleza y finalidad en relación con la Nación y la Región, y no haberla entendido como una función propia y estratégica del Estado, excusados en los problemas de ayer y desconociendo los logros pasados, ahora la tratamos como una empresa, y por lo tanto como un servicio encomendado al insaciable mercado.

Para reorientar el desarrollo del país y en particular para hacer frente a la profunda crisis socioambiental y de valores de nuestra sociedad, creemos indispensable repensar como problema de fondo la política de la educación pública, a partir de una reflexión colectiva que nos de respuestas sobre: para qué y en qué educamos, y cómo lo hacemos, pero bajo la premisa de una educación entendida como factor esencial de un desarrollo, del orden nacional que parta desde las regiones de la patria. Es que lamentablemente, el nuevo modelo económico que ha propugnado por la eficiencia en el gasto público y la reducción del aparato estatal, ha agudizado la inequidad, uniformado los programas, desconocido las diferencias de personas, grupos y regiones, comprometido la estabilidad de las instituciones oficiales, olvidado temas tan trascendentales como el analfabetismo y el desarrollo local, y exacerbando la ruptura para la continuidad entre la educación básica y la educación superior, sin adecuar la oferta educativa y el currículo en función de los problemas estructurales del contexto.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 541
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen en: http://bligoo.com/

13/11/09

POR UNA AMÉRICA LATINA MENOS CONFLICTIVA. Ed. Circular RAC 540.



Por Gonzalo Duque-Escobar

Vientos difíciles en América Latina, un escenario de dependencia tecnológica creciente y de necesidades básicas cada vez más insatisfechas: mientras unos gobiernos privilegian la inversión en armas, otros comprometen el proyecto de nación al desmantelar instituciones estatales que han cumplido eficientemente en áreas inalienables o aplicar políticas que buscan subsidiar la demanda como lo hecho últimamente para favorecer la educación superior privada.

De todo esto se colige que la educación pública y el desarrollo social, como ya ocurrió con la salud, no son temas prioritarios o de Estado ni considerados fundamentales para el desarrollo en estos países, y en consecuencia que son sectores a explotar, por lo que se le deben entregar a las fuerzas del Mercado, de conformidad con los dictámenes del modelo económico en curso.

Cuando se ha propuesto hacer en Colombia cuantiosas inversiones en arsenales militares, tal cual hace meses lo hicieron Venezuela y Brasil, y cuando al igual de lo ocurrido con la Universidad Nacional de Colombia, ahora las decisiones presupuestales de fin de año también le han reducido los recursos a la UNAM para el 2010, para llevar en este caso al más emblemático centro de la universidad pública de nuestra región a un gasto por cada universitario, hasta un nivel del 50% del gasto en Brasil y España, y hacerlo un 75% menor que el gasto de Estados Unidos.

Frente a las cifras oficiales que señalan para el 2008 niveles preocupantes de pobreza (46%) e indigencia (17,8%), y la certeza de que Colombia no alcanzará las metas de reducción de la pobreza y la indigencia propuestos para 2015 dentro de los objetivos de desarrollo del milenio, consideramos de la mayor gravedad para el país una política que le juegue a la carrera armamentista, y en su defecto necesaria una mayor inversión social con más y mejores escuelas y programas de salud, y con una educación superior pública financiada y fortalecida para que con su misión logre responder a esas urgencias de la Nación que no pueden resolverse desde el Mercado y que son indelegables para el Estado.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 540
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/


Imagen en:
http://www.infolatam.com

08/11/09

UNA SALIDA AL MAR PARA EL OCCIDENTE COLOMBIANO

UNA SALIDA AL MAR PARA EL OCCIDENTE COLOMBIANO

Por: Gonzalo Duque Escobar **





Figura 1_ Fronteras de la República de Colombia. Fuente: http://www.todacolombia.com


Presentación

En este espacio cívico, la SMP de Manizales presenta algunos elementos que permiten ponderar y subrayar el contexto, la importancia y la necesidad de estructurar una mirada a los mares, para evaluar el impacto que se alcanza al desarrollar sendos puertos profundos en Tribugá y en Urabá, y de establecer la navegación por el río Magdalena, para lograr con ellos un sistema estratégico de transporte, al instrumentar un eje para un corredor interoceánico entre Europa y Asia, y complementar con la navegación del Magdalena la salida al mar del centro de Colombia.


Las urgencias urbanas

Mientras la urgencia de las megalópolis es la competitividad internacional y el manejo de problemáticas de gran escala, la urgencia de las ciudades intermedias es la conformación de una ciudad región; a su vez, la urgencia de los pequeños poblados, es articularse a un centro urbano de relevancia.

En Colombia, mientras solamente Bogotá entra a la categoría de las megalópolis, Medellín y Cali son ciudades intermedias grandes, y las capitales del eje Cafetero, individualmente, son ciudades intermedias pequeñas.

El occidente colombiano, región que moviliza el 40% de la carga de Colombia, debe resolver la salida al Caribe por Urabá y no por Cartagena. Un puerto profundo en Urabá abre la ruta del comercio marítimo y el camino por tierra para integrar las américas.

En la dinámica urbana, mientras algunas ciudades podrían palidecer, contrariamente otras lograrán desarrollarse: por su posición de privilegio, los tres nuevos escenarios urbanos del futuro en Colombia podrían ser Yopal, La Dorada y Urabá.

Hacia el futuro, valdrá la pena conectar en Urabá la Autopista del Café con la Troncal del Caribe y también avanzar con el FFCC de occidente al mismo lugar.

La competitividad de las ciudades supone su articulación con otros centros vecinos de relevancia, que las complemente: Medellín en medio de su soledad, debe enfrentar la amenaza de palidecer en el futuro, articulándose a Urabá y en especial al Eje Cafetero.

Las opciones para el futuro de Medellín podrían ser dos: establecerse como parte de una ciudad región mirando hacia el Eje Cafetero, y encontrar la salida a los mares por Urabá y Tribugá.


Algo de historia

La llegada de españoles y portugueses a lo largo de casi toda América, produjo grandes cambios en los medios de transporte en el continente. Cuando apenas terminaba el renacimiento, el principal medio tecnológico para el transporte fue la carabela, primera nave capaz de salir de los mares para entrar a los océanos, lo que hizo posible esta conquista y las grandes colonizaciones a partir del siglo XVI.

Por la red de caminos andinos de los pueblos indígenas de Colombia, se trasladaban personas, llevando bienes y mercancías a pie y en la espalda, utilizando extensos caminos, puentes de cuerdas y canoas o balsas de madera.

En Colombia, solamente los Muiscas del altiplano cundiboyacence alcanzaron a desarrollar un mercado, mientras en otros escenarios las tribus que intercambiaron productos recurrieron al trueque de bienes y mercancías.

El río Magdalena la principal arteria fluvial del país, se convirtió en la principal ruta del comercio americano y en la puerta de entrada al nuevo mundo, lo que se suma a su importancia dentro de la historia social y cultural de Colombia.

La revolución en el transporte expresada en ferrocarriles y barcos de vapor, se inicia en el país con el ferrocarril de Panamá, en 1828, y con la navegación a vapor por el Magdalena, autorizada en 1823, aunque su regularización sólo se presentará en la década de 1880, cuando los ferrocarriles de montaña se articulen con el río Magdalena.

Luego, se da el advenimiento de los ferrocarriles de la segunda mitad del siglo XIX, como el Ferrocarril de Antioquia de 1875, obra del cubano Francisco Javier Cisneros.

El Ferrocarril del Pacifico que también emprende Cisneros en 1884, llega a Cali en 1915; este ferrocarril sólo se empalma con el Ferrocarril de Antioquia en 1941. El Ferrocarril de la Sabana que permitirá unir a Bogotá con el río Magdalena en Puerto Salgar y Girardot, se inicia en 1882 y llega a Facatativá en 1889. Ésta es obra de los colombianos Indalecio Liévano Aguirre y Juan Nepomuceno González Vásquez.

Mientras en 1907 el FFCC de Cundinamarca llega al Magdalena con los FFCC de La Dorada y de Girardot, es en la década de 1920 que sobresalen los FFCC Cafeteros, cuyo impacto por el poblamiento del occidente Colombiano e industrialización del país, resulta comparable al del Canal de Panamá, construido en 1914 y al de los FFCC costa a costa en USA.

La de 1920, es también la década de los cables aéreos y de la explosión de la navegación en vapores por el Magdalena. Gracias al binomio Café-FFCC, el meridiano político y económico de Colombia pasó por Manizales.

A partir de la crisis económica causada por la recesión de 1929, se decide fomentar la explosión del transporte carretero, entre cabeceras urbanas. Este nuevo medio en Colombia, facilita trasladar los beneficios del café, a la economía del campo: además del puesto de salud, el acueducto, la electricidad y la escuela, se abren las vías rurales para el Jeep, el Willys y la "Chiva".

Ahora, con la apertura económica pierde vigencia el Modelo Cepalino de la industrialización endógena, y la economía de Colombia nuevamente se reprimariza; por lo tanto Colombia vuelve la mirada a los corredores viales interregionales, a los puertos y a los aeropuertos, encontrando un retrazo en su infraestructura que supera los U$10 mil millones.

Faltan vías transversales y FFCC, y los mejores puertos que son los mismos de principios del siglo XIX apenas están entrando a la categoría de los Pánamax.


La integración del occidente

La integración hacia adentro del occidente colombiano, exige la consolidación efectiva de una ciudad región conformada por Cali, Medellín y el Eje Cafetero: de éstas tres, Medellín aunque es el escenario solitario, también es la clave para dicho desarrollo.

La integración hacia afuera del occidente colombiano, exige su conexión al comercio mundial entrando efectivamente a los dos mares: el eje Tribugá-Urabá es la clave.

Para Bogotá que genera el 74% del PIB nacional, y para el centro de Colombia donde se genera el 30% de la carga nacional, la del río Magdalena es la mejor vía para sacar las mercancías que van al norte por el mar.

Colombia no ha tenido una visión marítima a pesar de poseer dos océanos y de estar ubicada en la mejor esquina de América: estamos desconectados de las líneas troncalizadas del transporte marítimo entre Europa y Asia.



Figura 2_ Frecuencia del tráfico en las rutas del océano. Fuente: www.seaweb.org/

Urge un análisis sobre la importancia de la posición geoestratégica, sobre las dificultades del país para articularse a las rutas interoceánicas, y sobre las posibles acciones a emprender para acceder al comercio global.

El 90% de las mercancías del planeta se desplaza por mares, por lo que las regiones mediterráneas deben resolver su “anemia económica”.

Dado el carácter mediterráneo de la industria nacional, los productos que se exportan por mar, se encarecen hasta un 50% por la vía de los mayores costos de fletes y bodegaje.


Valorar nuestros mares

Al no reconocer la posición geoestratégica y la riqueza marítima, perdimos a Panamá y nos mantuvimos con los mismos puertos de siempre.

Sin advertir que había llegado la era de los contenedores, vimos desaparecer nuestra Flota Mercante Grancolombiana creada en 1946, que sin los efectos positivos de la competencia, mantuvo en su medio siglo de existencia una política de utilidades basada en altos precios y bajos niveles de calidad.

Las exportaciones de Colombia con valor agregado, solamente van al norte: no existe mercado con Asia. Nuestros barcos, que a lo sumo son del naves tipo pánamax, no son rentables para cruzar el océano Pacífico.

El territorio colombiano también incluye mares: aprendimos únicamente las fronteras continentales, pero no las marítimas.

Colombia puede transformar la ventaja comparativa asociada a factores geográficos, en una ventaja competitiva para acceder a los beneficios de la economía planetaria en el escenario marítimo de las cuencas del Pacífico y el Atlántico.

La economía planetaria que, antes de la revolución industrial se centraba en el Mediterráneo, y después de ella en el Atlántico, ha llegado hoy al escenario del Pacífico.

Aunque la cuenca del Atlántico mantiene su importancia, la del Pacífico es la cuenca de la economía del Siglo XXI.

En extensión, mientras la cuenca del Atlántico tiene 5000 millas náuticas, la del Pacífico es de 15000, y comprende zonas de 4 continentes: Antártida, Oceanía, América y Asia.

En la cuenca del Pacífico se localizan más de 40 países, como Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Corea, China, Japón, Estados Unidos, México, Panamá, Colombia, Perú y Chile.

En la cuenca del Pacífico donde habita más de la mitad de la población del planeta, se genera 2/3 del PIB mundial.


Los contenedores



Figura 3_ De los estibadores a las grúas de contenedores. Fuente: http://www.ncports.com/

Existen diferentes formas de cargas: a granel sólido como el carbón, o a granel líquido como el petróleo, carga surtida como los automóviles, y carga embalada en cajas de metal de 20 y 40 pies de largo, que son los contenedores.

En los puertos los muelles largos, con bodegas y estibadores, se transformaron en puertos de patios descubiertos y anchos, con grandes grúas de 60 toneladas y brazos de 60m.

Los barcos también se transformaron en planchones, de mayor calado y capacidad, para acceder a las economías de costos.

El contenedor entró en escena en 1956 y revolucionó el mundo de la carga: los 6 dólares por tonelada movilizada en el puerto se convirtieron en 0,16 dólares por tonelada.

Menos tiempo y menos mano de obra:

• Los buques pasaron de reposar semanas en el muelle a quedarse horas;
• De transportar 10.000 Toneladas a 16 nudos, a 40.000 Toneladas a 24 nudos;
• De rendimiento de 0,63 Toneladas/hora-hombre a 4,23 Toneladas/hora-hombre.


El nuevo escenario

Para responder a las exigencias del extenso Pacífico, las nuevas rutas interoceánicas que pasan por América, requieren puertos de más de 20m de profundidad, con amplios terrenos para la expansión en tierra.

Esto ha sacado de la ecuación a Panamá y a los pánamax, y hoy la ruta Europa/Asia es por Norteamérica, dado que aunque se amplíe, el Canal no puede ganar suficiente profundidad para atender el paso de las enormes naves de la nueva generación.

Esto explica la entrega del Canal y las nuevas rutas del norte cruzando USA.

A partir del 2005 aparecen los súper-pospánamax, una nueva generación de barcos de 130.000 Toneladas o más, que reduce los costos del transporte hasta U$ 0,02 contenedor/milla.

Al observar las dimensiones crecientes de los buques de contenedores, generación por generación, se pone en evidencia cómo en el año 2000 se supera la capacidad de un pánamax, y el Canal de Panamá entra en obsolescencia.

En los barcos súper-pospánamax, para 12500 contenedores, los calados alcanzan 16m y las esloras 400m.

Tabla 1: Buques de contenedores, generación por generación.
Generations of Container Ships
Generation .Year .TEUs .Length m .Beam m .Draft m
.......1. ... 1968 .......750 ... 180 ......25 ... ...9.00
.......2. ... 1972 ......1,500 ... 225 ......29 .....11.50
.......3. ... 1980 ......3,000 ... 275 ......32 ..... 12.50
.......4. ... 1987 ......4,500 ... 275 ......39 ..... 13.50
.......5. ... 1997 ......5,500 ... 325 ......41 ..... 14,10
.......6. ... 1999 ......8,000 .+345 ......43 .....14.50
.......7. ... 2006 .....13,640 ...398 ......56 .....16.00

Fuente: Maritime Topics On Stamps : Container ships ! http://www.shipsonstamps.org/Topics/html/container.htm


El Río Magdalena

El río Magdalena es la vía natural para la salida al Atlántico y el acceso a la subregión andina de Colombia vecina al valle del río Magdalena, en especial para las poblaciones más mediterráneas de Colombia, del Gran Tolima, santandereanas y cundiboyacences.

Este modo de transporte, el fluvial, resulta ser más económico para sacar y entrar las mercancías, hacia y desde el Caribe, en el que los fletes por agua resultarían 6 veces más económicos que los carreteros y 2 más que los ferroviarios.

Pero la incidencia del río Magdalena en la vida nacional, tras su recorrido de 1538 kilómetros, compromete a unos 300 centros urbanos, desde cabeceras de municipios hasta caseríos establecidos en sus riberas.

Ya en 1933 el ferrocarril, como nueva alternativa traspasa la nación, absorbe el transporte del río, y en 1947 se incorpora, inicialmente a la Red Ferroviaria Nacional y luego al Ferrocarril del Atlántico,

El FFCC logra desplazar del río la navegación de vapores, con naves ineficientes, cuyos calados superiores a los 2,5m, limitaban su operación.

Más adelante con el desarrollo de las troncales viales hacia la costa, primero la vía por Planetarica y luego la que va por La Dorada, entra a competir el transporte carretero para terminar asegurándose el "monopolio" de la carga.

En 1991, la nueva Constitución Política crea la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena, encomendándole la recuperación de la navegación y del medio ambiente del río.

El más estratégico de los Proyectos Yuma, donde se propuso hacer navegable el río Magdalena con embarcaciones de bajo calado y economías de escala, enfrenta las dificultades del deterioro ambiental que desde 1970 con el apogeo de la revolución verde, la expansión de la frontera agrícola y la deforestacón en Colombia, se afecta por sedimentos y por el incremento dramático de la brecha entre su caudal de invierno y de verano, sobre todo a partir del río Saldaña.

Para sustituir la fórmula de los inapropiados vapores para las nuevas circunstancias, la Fundación Igala de la U de Caldas propone efectuar el transporte en contenedores con barcazas de 1,2 m de calado y capacidad para 80 contenedores de 20 pies (TEU) en dos niveles, que en pocos días podrían cubrir la distancia de 900 km desde La Dorada hasta la costa, a una velocidad de 11 km/h. (Ver figura 4.)




Figura 4_ Navegando el río. Fuente: http://fs03eja1.cormagdalena.com.co/

La propuesta simplemente revolucionaria abre los ojos al país, y el Ministerio de Transporte restablece el turismo en el año 2002 mediante la creación de una empresa de transporte de viajeros, previendo que sólo por Magangué pasan unos 700 mil viajeros por año.

Hace pocos meses se ha remolcado el primer planchón porta-vehículos a lo largo del río.

A pesar del bajo costo de este proyecto, no se han logrado “destrabar las arterías” de las decisiones políticas en bien de la economía del país, y se insiste en mantener la dependencia del ineficiente sistema carretero para el transporte troncalizado del país.

Utilizando esos botes tipo planchón, similares a los que navegan por el Rin y otros ríos de Europa, el flete por tonelada-km a lo largo del río Magdalena, entre La Dorada y El Caribe, que en tractomula cuesta U$ 0,12 y por ferrocarril vale entre U$ 0,03 y U$ 0,04, por río se reduce a menos de U$ 0,02.

Si se cambia del modo carretero al fluvial, el costo por TEU entre La Dorada y la costa, bajaría seis veces: de U$1.200 a U$200.

El contenedor Bogotá-La Dorada cuesta U$250, y Bogotá es el epicentro de la producción manufacturera de Colombia.


¿Y por el río Cauca?

Lo anterior para la cuenca del Magdalena, ya que por la cuenca del río Cauca, el transporte troncalizado de carga del Valle del Cauca, del Eje Cafetero y del Valle de Aburrá, encuentra ventajas en el Ferrocarril de Occidente: dadas las limitaciones de este río para la navegación, se debe buscar el mejor destino por Urabá.

Con relación a Cartagena, Urabá reduce las distancias al Atlántico así: para Antioquia en un 40%, para el Eje Cafetero en un 30% y para el Valle del Cauca en un 20%. Evidentemente, habrá industrias que deberán establecerse en Urabá, para resultar competitivas.

Al unir por FFCC Urabá con el futuro puerto profundo de Tribugá que es la fórmula para acceder a la cuenca del Pacífico en el Siglo XXI, se garantiza una ruta marítima comercial entre Asia y Europa, y entre las dos costas de EEUU.

El FFCC de Occidente, antes que pasar a competir con el río Magdalena, debe llegar a Urabá para ofrecer una salida más cercana al mar Caribe.

El Puerto de Tribugá ha sido propuesto por el miembro de la SMP Gustavo Robledo Isaza, e impulsado por la SMP y por la Cámara de Comercio de Manizales, en su fase inicial.

Se puede establecer una ruta que le compita al puente seco de los FFCC costa a costa de Norteamérica, para salvar el paso de las mercancías entre Europa y Asia, por esta región de América, con dos opciones:

Como primera opción, mediante un eje conformado por el par de puertos profundos en Tribugá y Urabá, y una vía terrestre que los una, conformada por el FFCC del Darién

La otra opción para el puente entre los dos megapuertos colombianos, es la ruta del Canal de Panamá, cuyo flujo ya deprimido debe competir con el del Canal de Suez. Panamá no posee puertos profundos en los extremos de su Canal.


Conclusiones:

1_ Un desafío en tiempos de recesión

Urge la planeación concertada con los actores sociales, empresariales y políticos, para acceder a los mares priorizando los intereses nacionales.

El desafío parte de los impactos sobre el transporte y la economía: el estudio “Destrabando las Arterias”, del BID, señala que de reducir los costos del transporte en un 10%, las exportaciones crecerían un 30%.

Es evidente que el monopolio de Buenaventura ha retrazado la salida al Pacífico, y que Cartagena podría hacer lo propio con Urabá.

Aunque se drague Buenaventura y con Cartagena modernizado, con la actual infraestructura mejorada no se dan las condiciones estructurales para atraer rutas interoceánicas, desde USA a nuestra región.

2_ Un desafío para los transportadores

Los transportadores de carga deberán asumir los efectos de corto plazo y aprovechar los beneficios muy superiores en el largo plazo, resultantes de troncalizar los desplazamientos de carga por medios y modos más eficientes.

El río Magdalena permite reducir los costos de transporte en un 40%. La carga de compensación por la vía del Magdalena, estaría representada en los insumos agrícolas.

Para el FFCC de occidente llegando a Urabá, igualmente: los bajos costos de los fletes ferroviarios para la salida de carga del Valle del Cauca y del Eje Cafetero hacia el norte, podrían competir con los costos del tránsito por el Canal de Panamá.

3_ Un desafío ambiental

El otro tema para la agenda se relaciona con el medio ambiente: recuperar el río Magdalena supone la recuperación de las cuencas tributarias y del paisaje, y el tratamiento de vertimientos líquidos y sólidos, entre otros.

Los desarrollos portuarios no deben comprometer áreas de interés ambiental como manglares y ciénagas: debe lograrse manteniendo la preservación del patrimonio ictiológico y del hábitat de los anfibios, dada su importancia en los ecosistemas y para la subsistencia de los pescadores artesanales.


Fuentes

• _ Carme Miralles-Guasch, Transporte y territorio urbano: del paradigma de la causalidad al de la dialéctica. Departament de Geografia, Universitat Autónoma de Barcelona. Bespaña, 2001.

• _ Germán Ospina Sector Transporte. Colombia: Desarrollo Económico Reciente en Infraestructura. Balanceando las necesidades sociales y productivas de infraestructura. Banco Mundial. 2004.

• _ Gerson Javier Pérez V La infraestructura del transporte vial y la movilización de carga en Colombia. Trabajo Sobre Economía Regional. Banco de la República. Cartagena. Octubre, 2005.

• _ Ginés de Rus, Javier Campos y Gustavo Nombela. Economía del transporte. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. España, 2003.

• _ Gonzalo Duque-Escobar. EL EJE URABÁ-TRIBUGÁ Y LA SALIDA A LOS OCÉANOS EN COLOMBIA. Revista Civismo 438. SMP Manizales, 2009, publicado en: http://smpmanizales.blogspot.com/2009/05/revista-civismo-n-438-de-enero-marzo-de.html

• _ Gonzalo Duque-Escobar. EL TRANSPORTE DE COLOMBIA EN BLANCO Y NEGRO. UN. Manizales, 2008-10., publicado en: www.digital.unal.edu.co/dspace/handle/10245/540

• _ Gonzalo Duque-Escobar. Ferrocarriles: integración y progreso para Colombia Revista Eje XXI Nº 23 de Marzo de 2006.

• _ Gonzalo Duque-Escobar. Fundamentos de economía y transportes. Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales. Manizales, 2006. www.galeon.com/economiaytransportes/

• _ Gonzalo Duque-Escobar. Historia de los procesos urbanos y económicos del Eje Cafetero. Agosto 14 de 2001. www.galeon.com/gonzaloduquee

• _ Gonzalo Duque-Escobar. La navegación por el Magdalena. UN. Manizales, 2008, publicado en: www.godues.blogspot.com

• _ Marcela Henao y Eleonora Lozano. El transporte terrestre de carga en Colombia. DNP-UMACRO. 1999.

• _ Víctor Julio Montoya et Al, Operación de transporte de carga por carretera en Colombia. Ministerio del Transporte, 2001.


Envigado, Mayo 23 de 2009



1 *** Ponencia presentada en el 2° Congreso Alianza Antioquia-Eje Cafetero de Sociedades de Mejoras Públicas. Biblioteca Municipal José Félix Restrepo, SMP Envigado, Mayo 22 a 24 de 2009.

2 ** Gonzalo Duque-Escobar, es Miembro de la SMP de Manizales y Profesor de Economía del Transporte en la Universidad Nacional de Colombia.

3 Este documento soporta la presentación publicada en:
http://www.digital.unal.edu.co/dspace/bitstream/10245/1031/1/SMP%20SALIDA%20DEL%20W.pdf

06/11/09

MÁS VISIÓN Y MEJOR EDUCACIÓN PARA LA COMPETITIVIDAD



Por: Gonzalo Duque-Escobar

Sabemos de los importantes esfuerzos que se hacen y metas para alcanzar la competitividad, por ejemplo en materia de orden público, infraestructura estratégica, operatividad de la justicia, modernización del Estado y formalización de la informalidad, entre otras políticas que requiere el país para su avance hacia una transformación de su base productiva durante los siguientes lustros, dándole mayor valor agregado a nuestros bienes y servicios por la vía de la innovación. No obstante, la prospectiva de los diferentes actores sociales no ha alcanzado a dimensionar unos escenarios futuros y unas estrategias de largo plazo con el impacto significativo inducido por los nuevos recursos materiales e inmateriales, ni se ha visto la necesidad de tomarse en serio dos temas: la calidad y pertinencia de la educación con formación en valores para una sociedad en crisis, y la endogenización y la capacidad en ciencia y tecnología, que son precarias.

Para la prospectiva, la dificultad se ha venido expresando en la falta de coherencia de los planes de desarrollo y planes ordenamiento del territorio, con mayor visión de futuro, dos propósitos o temas que se relacionan con la construcción de regiones: sabemos que el ordenamiento ambiental de las cuencas debe condicional el ordenamiento territorial de municipios y departamentos y que estos deben resultar armónicos, pero las visiones de unos y otros no concuerdan, no perciben el potencial integrador de los megaproyectos en curso, van cambiando sin rumbo alguno en el mediano plazo, no consultan los planes sectoriales y adolecen de programas de largo plazo, y por lo tanto de acciones para lograr cambios estructurales.

Y para los temas de educación y de C&T, indudablemente falta una revolución educativa profunda, e inversión complementaria y sustancial por parte de los entes territoriales para asegurar la calidad y la cobertura en lo primero, y la capacidad de innovación en lo segundo, bajo la premisa de que la mejor estrategia para el desarrollo, y la única que transversaliza todas las demás estrategias, es la educación. Para ilustrar esto, dos ejemplos:

Primero, desde un tiempo atrás, en Medellín y bajo un consenso de interacciones a favor de la educación pública y entre el sector público y privado, se complementan los escasos recursos del situado fiscal provistos por la Nación con destino a la educación pública y que son del orden de $150 mil millones, con cerca de $400 mil provenientes de las empresas públicas de la ciudad EPM. Además, equipamientos como el Jardín Botánico, el Parque Explora, la Biblioteca Municipal, el Planetario JER, las casas de la cultura y los museos, tienen una oferta que complementa al aula y los programas curriculares, como aporte a un proceso educativo que ha reconstruido y dotado las instituciones educativas públicas, y ofrece asistencia integral a los escolares de los sectores populares.

Y segundo, que tal una expansión del programa Escuela Nueva en el sector rural y bien adecuado, donde la escolaridad promedio llega al 4° grado, para que cubra hasta el nivel de secundaria, y luego para que avance con una oferta en educación tecnológica orientada a las actividades, potencialidades y problemáticas de los medios rurales de la patria, como fórmula para que sus habitantes no abandonen el campo, encuentren opciones dignas de trabajo remunerado y puedan participar de la reconversión productiva del agro, en términos socioambientales. Podrá apalancase esta revolución educativa en el agro con las TIC a partir del 2012 gracias el programa satelital que lidera el IGAC, y con los centros provinciales de gestión agroempresarial y distritos agroindustriales.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 539.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen: http://dinmax.blogspot.com/

30/10/09

BIODIVERSIDAD Y AGUA A CAMBIO DE EMISIONES. Ed. Circular RAC 538



Por Gonzalo Duque-Escobar:

Cuando los países ricos y pobres están atascados sobre cómo compartir el peso de reducir las emisiones y sobre la ayuda que financie un acuerdo a largo plazo para enfrentar el calentamiento global, se ha dado una noticia dramática para subrayar las dificultades de quienes deben tomar las decisiones en el Pacto de la ONU que cierra en diciembre en Copenhague, dado que en 2012 expira el Protocolo de Kyoto de 1997: dice el Sr Georg Kell, como participante destacado en el Summit de Cambio Climático, sobre el fenómeno global, que “se trata de un tema sistémico que afecta a todas las actividades humanas”, y advierte que con el cambio climático, de no actuarse, “se afectan la seguridad alimenticia, la disponibilidad del agua, la eliminación de la pobreza y la garantía de la seguridad de las personas”.

Indudablemente, este asunto nos toca. Si bien los expertos han considerado probable un escenario con un incremento de la temperatura hacia las siguientes décadas en 2° C para los Andes más septentrionales de América y de 3° C para las demás regiones sin relieve vecinas a esta región, como nuestras zonas de costas e insulares y las del oriente de Colombia, aquí en Latinoamérica no hacemos mayores cosas, salvo talar las selvas intertropicales y exportar combustibles fósiles. Si bien resulta difícil el tema del carbón y del petróleo para países como Colombia que dependen de sus rentas, algo podemos hacer en relación con los bosques, aunque sabemos existen serias observaciones sobre las cuantías equivalentes para definir los millones de toneladas de compensación por año para los contaminadores en lugar de reducir sus propias emisiones, para no entrar en otras observaciones asociadas al monitoreo y contabilidad apropiada de las fugas realmente causadas.

Sea esta la oportunidad para dos asuntos: el primero, reconocer los esfuerzos en la región de Greenpeace, una organización ecologista internacional económica y políticamente independiente, que entre otras actividades, en Colombia hace una extraordinaria campaña de recolección de firmas para salvar los páramos como ecosistemas estratégicos y corredores biológicos, que capturan carbono de la atmósfera, y como humedales clave en la regulación del ciclo hidrológico. Y el segundo, reconocer la interesante Iniciativa Yasuní- ITT propuesta por la República del Ecuador, dada sus implicaciones sobre la necesaria protección de la frágil selva amazónica y sus culturas nativas, aplicable en países megadiversos no desarrollados, como Colombia, que opten por evitar indefinidamente la explotación de combustibles fósiles en áreas de alta sensibilidad ambiental y cultural, a cambio de Certificados de Garantía del Yasuní (CGY).

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 538.
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/

Imagen: www.Greenpeacecolombia.org

23/10/09

LA RESECION ECONÓMICA Y SU PROBABLE RELACIÓN CON LAS POLITICAS DE IMPACTO SOCIOAMBIENTAL PARA COLOMBIA



Por Gonzalo Duque-Escobar

Cuando la sociedad civil mantiene la convicción de que urge resolver la creciente crisis presupuestal que va llevando a la privatización a las instituciones estatales de la educación superior en Colombia, de un lado, y de avanzar en la necesidad inaplazable de reducir las emisiones de los países industrializados del planeta para atenuar los devastadores efectos antrópicos causantes del calentamiento global, desde el otro, cierra la semana con nubarrones grises el devenir de la universidad pública en Colombia y las negociaciones de Copenhague sobre cambio climático global.

A pesar de la crisis económica que se ha globalizado y que afecta el actual modelo económico, estos dos temas vitales para nuestros países en desarrollo donde los desastres acechan y también se padecen las consecuencias de un sistema social desigual que acentúa más brechas, para las comunidades científicas no deben pasar de largo en el escenario de sus discusiones obligadas sobre el contexto de su quehacer, por sus profundas consecuencias socioambientales. El conflicto que surge de una economía en recesión parece indicar que poco importa la evidencia observada en la pérdida de los hielos del planeta advertida y probada en lo que va del siglo, y que en Colombia a pesar de que las universidades públicas son más eficientes en la última década, persiste una política de deterioro presupuestal que va comprometiendo estructuralmente su función social.

Obsérvese que hace unos meses advertíamos las consecuencias de una eventual privatización de las actividades de investigación y monitoreo del clima encomendadas al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales IDEAM y que hace décadas estuvieron a cargo del eficiente Servicio Meteorológico Nacional creado en 1916, dado que podrían quedar sin cobertura áreas estratégicas donde no existan dolientes financieros del sector empresarial, que si los tienen las zonas productivas y desarrolladas de Colombia- sectores hidroeléctrico, azucarero y cafetero, p.e.- pero no los páramos, las selvas andinas y amazónicas, los llanos orientales y la costa pacífica, cuyas variables climáticas ameritan observación y análisis permanentes.

También, hemos insistido en la importancia de una educación superior incluyente, con capacidad investigativa y capacidad crítica aplicada a los asuntos más fundamentales de la Patria, de tratar la educación como un derecho y no como un bien más del mercado, de un servicio público esencial que en el nivel superior se consolida como estrategia para el desarrollo de Colombia: si se privatiza la universidad pública, no se garantiza un crecimiento económico con desarrollo, y por lo tanto irán quedando en la arena filones no rentables para el mercado del conocimiento o inviables para el progreso en el corto plazo, condenado la patria al atraso y empobrecimiento de su cultura, comprometiendo de paso el proyecto de Nación y acentuando los efectos de la dependencia tecnológica y de la inequidad en el escenario de las oportunidades.

Desde el OAM, Ed. Circular RAC 537
http://www.manizales.unal.edu.co/oam_manizales/
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Imagen: http://www.newsmatic.e-pol.com.ar