19/6/17

Lo público como instrumento de desarrollo regional



Por Gonzalo Duque-Escobar
Ha convocado la comisión cuarta del Concejo a diferentes actores sociales, buscando generar instrumentos orientados hacia la transparencia y la prevención de la corrupción en la ciudad: asistieron algunos actores, pero no por ello de poca importancia. Se examinaron cifras sobre la percepción ciudadana, en donde se infiere que la corrupción en Manizales, aunque no es la deseable ni tiene los ribetes preocupantes de otras regiones, no solo es un hecho turbador porque riñe con los principios fundamentales de la ética pública, sino que obliga a hacer del erario y de las sanas costumbres políticas, instrumentos de desarrollo.
A modo de reflexión, más allá de lo que ha ocurrido con Saludcoop, Reficar y Odebrecht, si para el programa de vías 4G en Colombia la inversión nunca tuvo el propósito de implementar un sistema intermodal de transportes, sino el de alimentar la maquinaria electoral del país, razón por la cual al igual que el dragado del Magdalena muchas de ellas no progresan, como la APP Cambao-La Esperanza e Ibagué-Honda, también en lo local podríamos cuestionar la intencionalidad cuando se observa el retiro accionario caldense de El Edén repitiendo la venta de la Chec y el proceso de licitación de la Glorieta de La Carola clonando vicios de la contratación, lo que esperamos no se repita en el Aeropuerto del Café. Todo esto invita a construir por consenso una política pública que haga de la transparencia en el gasto público un propósito colectivo de ciudad y de región, orientado a lograr que la inversión pública tenga como objeto un desarrollo con visión de futuro y alcance regional.
Al respecto, permítanme mostrar un proceso virtuoso hoy fallido: en el Gran Caldas hacia 1935 se desarrollaron pequeñas hidroeléctricas, cuatro con un poco más de mil kilovatios Kw en Manizales, situación que permitió en 1944 crear la Chec, con la cual se da un paso fundamental para la industrialización de la ciudad al construir en 1949 La Ínsula en Chinchiná, hoy equipada con 37 mil Kw y alimentada desde Cameguadua, y se pasa a desarrrollar La Esmeralda y San Francisco (1963 y 1969) sumando una potencia instalada de 195 mil Kw, plantas donde se captan 22 metros cúbicos por segundo de los ríos Chinchiná, San Francisco y Campo Alegre, proyecto que representa el mayor logro de la ingeniería caldense con el cual Chec logra la electrificación de municipios y veredas del Eje Cafetero.
Pero el asunto es que por no haber mantenido en la región del Gran Caldas una política de crecimiento consensuada e incluyente, soportada en el desarrollo de las fuerzas productivas a nivel regional, tras la segregación de este territorio el país dio un salto mortal construyendo Chivor con 1 millón de Kw y el Guavio con 1,2 millones de Kw, con lo cual tuvimos que abandonar el desarrollo de la ingeniería y la industria local vinculada al sector, en lugar de haber avanzado con el desarrollo de Hidromiel cuya potencia de 375 mil Kw era el paso adecuado, para luego capitalizar otros proyectos regionales, dado que con un potencial cercado a 2 millones de Kw Caldas podría aportarle 4 puntos al PIB regional estimado en 4,2%, dado que la potencia hidroeléctrica en Colombia equivalente a 10 millones de Kw, participa con el 2% del PIB.
Urge en consecuencia la institucionalización de una gobernanza como filosofía de desarrollo regional, soportada en instrumentos para la veeduría de la contratación pública, o de lo contrario repetiríamos fracasos como los de tres obras que desdicen de la capacidad que logramos tener en tiempos pretéritos apostándole a la ética y a la región, ya que la historia del Macroproyecto de San José riñe con obras notables como La Catedral, máxima expresión del civismo lograda tras los incendios de los años 20; al igual que Aerocafé que a pesar de ser clave para el Paisaje Cultural Cafetero hoy expresa las falencias de la dirigencia local por no llegar a acuerdos regionales a sabiendas de que este puede complementarse con Matecaña si se concibe para operaciones transoceánicas y no de tipo regional; y finalmente el cable aéreo a Los Yarumos que con un vuelo corto, es la antítesis de lo que se logró hace un siglo con el cable Manizales-Mariquita.

* Profesor Universidad Nacional de Colombia. http://godues.webs.com [Ref.: La Patria. Manizales, 2014.06.19] Imagen: Red Férrea de Colombia expandida desde el Altiplano a Urabá y Perfil del proyecto del Corredor Bimodal con Carretera y Ferrocarril Cafetero adaptado sobre trazados de Civiltec. Propuestas SMP y UN de Col.
ENLACES:
Construir sobre lo construido: El Edén.
Chinchiná: de frontera a puente integrador.