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29/6/26

La amenaza de sequía y apagones


 Por: Gonzalo Duque-Escobar*

Nuestros embalses caerían al 19% dejando al país al borde de apagones, la clave para prevenirlos pasa por el parque térmico y por sostener la oferta firme de energía.

De acuerdo con los análisis técnicos, el Fenómeno de El Niño que ya empezó, durará un año ya que tiene un 96% de probabilidad de que sus condiciones persistan desde finales del 2026 hasta principios del 2027. Además, para los científicos si las modelaciones muestran un 63% de probabilidad de que el evento alcance una intensidad muy fuerte de noviembre a diciembre, se advierte que, de concretarse este escenario al configurarse uno de los fenómenos de El Niño más intensos registrados desde 1950, tendremos efectos climáticos preocupantes.
En primer lugar, se afectará el régimen de lluvias ya que, desde el punto de vista hidrometeorológico, en las regiones Caribe, Andina y Pacífica, las precipitaciones disminuirán respecto a los promedios históricos; sobre todo, con una potencial acentuación del déficit hídrico en el segundo semestre. Y segundo, en temperaturas, además de un aumento incrementando el riesgo de incendios forestales, habrá sequías que afectarán embalses y abastecimientos de agua, incidiendo sobre la agricultura, hidroelectricidad y ecosistemas.
En dicho escenario, en el que la demanda de energía en Colombia podría crecer entre un 2% y 4% desde el 2026 al 2027, con el Fenómeno de El Niño “muy fuerte”, dado que nuestros embalses caerían al 19% dejando al país al borde de apagones, la clave para prevenirlos pasa por el parque térmico y por sostener la oferta firme de energía, poniendo a máxima capacidad las plantas termoeléctricas desde la fase previa a la sequía y aumentando la capacidad de generación térmica.
Si a nivel nacional el agregado de la generación está compuesto principalmente por energía hidráulica con una participación que oscila entre 68% y 74%, las fuentes térmicas con un 16% a 30%, y un porcentaje menor pero en franco crecimiento de energías renovables no convencionales (solar, eólica y biomasa), para salvar la amenaza también urgen medidas de gestión de recursos hídricos para ahorrar agua en los embalses, optimizar su uso, y reducir el consumo energético, buscando que el nivel agregado nacional de esta fuente supere el 80%.
Dado que el Fenómeno de El Niño ha dejado de ser una hipótesis, y ante una fuerte sequía el sector eléctrico necesita prepararse, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, preocupada por el abastecimiento energético 2026-2027, ya reclama no sólo ajustar las condiciones regulatorias, sino también implementar mecanismos para que los usuarios reduzcan su consumo mediante incentivos económicos y metas de demanda, y habilitar temporalmente a las empresas autogeneradoras y cogeneradoras para que entreguen los excedentes al Sistema Interconectado Nacional.
Además, para mitigar el desastre, por fortuna el Gobierno Nacional de la mano del Ministerio de Ambiente, al igual que de las autoridades regionales y el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, vienen fortaleciendo las acciones de monitoreo, preparación, coordinación y seguimiento para anticipar los posibles impactos del Fenómeno, tal cual lo advertimos en circulares con medidas y recomendaciones orientadas a fortalecer la gestión hídrica, la prevención de incendios forestales, el monitoreo ambiental y la preparación comunitaria conforme a la vulnerabilidad territorial.

* Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía. Web: