Sobre la microzonificación sísmica de Manizales
Por: Gonzalo Duque-Escobar*
Manizales, asentada sobre empinadas laderas andinas y
amenazada tectónicamente por el Sistema de Fallas de Romeral y la subducción de la Placa de Nazca, ha registrado sismos históricos relevantes como los de 1938, 1961-1962, 1979, 1999 y el reciente evento del pasado 10 de agosto. Para mitigar este riesgo reduciendo su vulnerabilidad, la ciudad, consolidada como referente nacional en gestión del riesgo, ha impulsado desde 2002 —junto con el CIMOC de la Universidad de los Andes— estudios de microzonificación sísmica, evolucionando hacia metodologías rasterizadas "metro a metro" mediante herramientas como el programa SISMan, gracias a alianzas técnicas entre la Alcaldía, Corpocaldas y la Universidad Nacional de Colombia.
Pese a lo anterior, el mapa de microzonificación de
Manizales requiere tener fuerza de ley para su aplicación efectiva. No basta con exigir normas de sismorresistencia generales si el urbanizador no construye ajustado a la naturaleza real del suelo, situación que ocurre porque las curadurías no aplican dicho mapa, el cual —al señalar los sectores que amplifican las ondas telúricas— exige mayor refuerzo de acero y restringe la tipología constructiva. En consecuencia, se propone aprobar oficialmente el Mapa de Microzonificación y profundizar los estudios a escala de detalle para blindar a la ciudad de afectaciones graves por amplificación sísmica asociada a suelos blandos y al efecto topográfico del relieve. VER: MAPA
La imagen muestra la Zonificación Sísmica de Manizales
y, a la derecha, los espectros de diseño para cada tipo de suelo. En ellos se advierte que la aceleración sísmica es un 30% mayor en cenizas volcánicas (verde) y un 25% superior en rellenos hidráulicos (amarillo) en comparación con la línea naranja, correspondiente a suelos normales con los que habitualmente se diseñan los edificios en Manizales, pese a ser un espectro menos exigente en hierro. En el mapa, los colores rojo y morado representan el basamento rocoso y rígido, el cual no amplifica las ondas sísmicas. Adicionalmente, se presenta el mapa de espesores de suelo de la ciudad.
¿Sabía usted que, en suelos blandos como la ceniza
volcánica y los rellenos hidráulicos, así como en las zonas altas de una ciudad de montaña —el caso de la avenida Santander—, se amplifican las ondas sísmicas? Dado que este fenómeno intensifica el movimiento del terreno e incrementa el potencial de daños estructurales, se debe restringir el uso del suelo para edificios altos y esbeltos, construcciones de tierra sin refuerzo (adobe y tapia pisada), mampostería no reforzada, estructuras rígidas y pesadas, y bahareque sin conexiones sismorresistentes.
El desafío central consiste en armonizar la ocupación
del suelo urbano con la frágil estabilidad de laderas tropicales alteradas por la intervención antrópica y los estratos de cenizas volcánicas que, al igual que las colinas cordilleranas, amplifican localmente las ondas sísmicas. Asimismo, se requiere sostener y ampliar la red de instrumentación acelerográfica, actualizar de forma continua la modelación ante eventos extremos y garantizar la estricta aplicación de las normas sismorresistentes en la infraestructura. histórica como en los instrumentos de planificación territorial (POT).
* Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y
Economía. Web: http: https://sites.google.com/unal.edu.co/godues1
Documento del Museo Samoga de la U.N. de Colombia. La Patria; Manizales, 19-10-2026.
